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30 de septiembre de 2014

ME BASTA


Todos los que me conocen un poco saben que  cuando mi vida esta alborotada, cuando no quiero enfrentarme a mi realidad, cuando me encuentro perdida… me escondo en mi trabajo, entre papeleos, viajes, y horas interminables frente al ordenador preparando reuniones que a veces ni se llevan a cabo. Y asi me siento bien, porque no pienso, ni siento, solo me encierro en mi misma. Ella también lo sabe, ella la que en un momento de mi vida fue mi todo, ella que es mi jefa y fue mi amiga, ella que además de estar casada me ha dado los mejores momentos que nunca he vivido, y aunque lo nuestro fue puro volcán y pasajero tenerla cerca siempre ha sido difícil y complicado para mi, porque aunque he luchado en contra de lo que siento, aunque me he alejado  y he rehecho mi vida mas de una vez, la verdad de todo es que  no se puede luchar en contra de lo que se siente, porque cuando es fuerte, puro y sincero no puede desvanecerse, ni perderse, ni  ocultarse, y a la conclusión que he llegado es que es imposible tapar el sol con un dedo.

Empecé a quedarme la última en la oficina, la verdad que por la noche es cuando mejor se trabaja, el silencio siempre ha sido  mi aliado, y la soledad la que me hace reaccionar.

Empezaron de nuevo las miradas (¿quizás alguna vez dejamos de tenerlas??), yo la buscaba y siempre me encontraba con sus sonrisas, cuando no era ella, era yo quien la sonreía.

Después volvía la lucha, la impotencia y la rabia, en definitiva LA REALIDAD. Cuando ella quería acercarse yo me alejaba, cuando ella se alejaba yo la buscaba, un NO GRACIAS ya tomè café, ¡ NO! acabo de fumarme uno…

Días evitándonos, semanas de no querer… hasta que empezó de nuevo todo.

Recuerdo que ese dia hacia muchísimo calor, habíamos tenido un problema eléctrico y los aires acondicionado no funcionaban, las ventanas todas abiertas y lo único que entraba era bochorno. Ese día en concreto tenia mucho trabajo, por lo retrasada que iba me tocaria quedarme hasta tarde en la oficina y me encontraba tan cansada que lo único que me apetecía era irme a casa, darme una ducha con agua fría, y tomarme una cocacola con mucho hielo, pero eso tenia que esperar, no podia irme sin dejarlo todo listo.

Entre el agobio, el estrés y la baja tensión que me produce el calor, no me había dado cuenta que ella había estado en su despacho toda la mañana, hasta que una voz por detrás me susurro:

-¿es tarde, no sales a comer?

Me asuste, estaba tan metida en mis cosas, que no me había dado cuenta que ya todos habían salido a comer.

-imposible, con todo lo que tengo por hacer  no puedo permitirme el perder una hora, ya bajare a por un sándwich.

-te invito a comer

-gracias pero prefiero quedarme, sino se me hará muy tarde la hora de llegar a casa esta noche.

-¿si vienes conmigo a comer, me quedo ayudándote hasta que termines?

Justo en ese momento le sonó el móvil, y desapareció. Una mezcla de sentimientos me asaltaron por sorpresa, por un lado me sentía aliviada no habría sido adecuado ir con ella, pero por otro me daba rabia que se fuera sin mediar palabra…

Las horas fueron pasando y una de las veces que volví de fumarme un cigarro, en mi mesa había un sándwich, una cocacola con mucho hielo y una nota en la que ponía, seguro que todavía no has comido.

No pude evitar sonreír, y que ese detalle me llenara por completo, y no sé si fue el hambre, pero me supo a gloria.

Ya empezaba a notar el cansancio, el sol se había escondido y casi todo el mundo ya se había ido, necesitaba terminar unos documentos que tenía que presentar al día siguiente, era imposible la opción de irse a casa.

Noté que alguien se acercó por detrás, y me hizo un leve masaje en el cuello, ese contacto me produjo un escalofrió que recorrió todo mi cuerpo, el cual reaccionó enseguida conociendo al dedillo el tacto de esa piel.

-ya que te fallé en la comida, vengo ayudarte como te prometí, y no acepto un no de respuesta, no olvides que soy tu jefa.

Y así lo hizo, cogió una silla se sentó a mi lado, y se puso a organizar todo el desorden que había. Estuvimos dos horas más, dos horas llenas de complicidad, miradas, caricias de manos, de risas… solo dos horas para darme cuenta que algo había empezado de nuevo, esa conexión que siempre estuvo, y aun está. Con eso a mí solo me bastaba.

24 de junio de 2014

ESTOY DE VUELTA, EN PIE Y SIGO ALERTA



Me voy recuperando, poco a poco estoy volviendo a ser yo, vuelvo a encontrar la calma, la tranquilidad y la paz de mi yo interior.

Vuelvo a sonreír, a tener ganas de una nueva mañana, me vuelve a latir el corazón con fuerza, la ilusión salió en mi busca, y la esperanza esa que dicen que nunca se pierde y yo perdí por el camino, está de nuevo en mi vida, dándome fuerzas para seguir luchando.

Y es por ella, otra vez ella, siempre es ella…

La que siempre está cerca aunque tendría que estar lejos.

La que está dentro de mí, aunque yo luche porque este fuera.

La que está en cada poro de mi piel, aunque no me pertenezca.

La que ocupó, ocupa, y ocupará mi corazón aunque yo intente disfrazarlo.

La que siento, me hace vibrar, y me lleva al cielo, al mismo tiempo que me hace vivir en el mismo infierno.

La que me hace reír, entusiasmarme, y tener ganas de mas, con esas pinceladas del quizás, puede ser, envueltos de miles de dudas.

La que me tranquiliza y me revoluciona.

La que me da alas y me las corta.

La que me eleva y me agota.

La que me da esperanzas y las mayores derrotas.

Por la que siento que quiero, que quizás puedo…

Es ella, otra vez ella, siempre ella…

La que me enseñó a amar, a desear a alguien sin tenerla de verdad, a sentirla sin necesidad de tenerla cerca, a jugarme todo por nada, y a esperar, esperar y esperar

Porque es ella, siempre es ella, la que fue y es mi jefa, la que fue y quizás vuelva a ser mi amante, la que me enseño lo que es una amistad y una enemiga, la que estuvo casada y aun lo está.

Porque es ella y siempre será ella y aunque el destino mil veces vuelva a ponerla en mi camino, es ella y siempre será ella.

Mi ex todo vuelve y esta vez con mucha más fuerza.


1 de junio de 2014

¡VETE! NOPUEDO SEGUIR RESPIRANDO



Puedo definir mi vida en estos momentos como una noria, hay días que estoy arriba, otros abajo, y no consigo estabilizarme. No me encuentro, a veces no me reconozco, otras no me gusto y me gusto todo a la vez. Estoy viviendo por vivir, me faltan ilusiones por las mañanas, ganas por las noches, entusiasmo para un nuevo comienzo, y ganas… sobre todo ganas para mirar hacia delante.

Me he aferrado al trabajo como suelo hacer cuando mi vida esta patas arriba, y es que no quiero pensar, y de esta manera tengo mi tiempo enterito ocupado  en cuentas, reuniones, miles de papeles, y viajes…  hay semanas que no se ni  en que cuidad me he acostado.

 Esto me ha unido algo más a mi ex todo, que me conoce y sabe que algo pasa, pero para empezar a contaros como están las cosas con ella tengo que empezar por el principio, el final de Esther…

La convivencia con ella, después de nuestra ruptura, no había sido fácil, saber dónde está el límite era algo que a ella le costaba entender, y después de miles de broncas, de hablar con tranquilidad cuando estábamos calmadas, y de paciencia por parte de las dos, llegamos a adaptarnos, y empezamos a fluir.

Pero una noche la cague, lo reconozco, metí la pata hasta donde mas no se puede, y todo cambio, la calma se volvió tormenta, su tranquilidad en pura rabia y rencor. Llegué a casa borracha como muchas otras noches, con la diferencia de que llegue sola, nadie me acompañaba, ninguna presa se me había cruzado en el camino. Estaba todo oscuro, Esther ya dormía y quise tomarme un cubata antes de irme a dormir, se me resbaló la botella y se hizo añicos, con el ruido ella se asustó y se levantó, cuando encendió la luz me vio arrodillada intentando recoger los cristales, como no atinaba me dio un ataque de risa, después me puse a llorar desconsoladamente, recuerdo que me dolía el alma, me sentía desolada, me vi en medio de la oscuridad apestando a alcohol y no me gusté. Ella me trato con ternura, esa que tanto me gustaba, con ese cariño que me enamoró en su día, con esa delicadeza que solo ella posee. Y me cegué, me perdí… me desnudó y me metió en la bañera, recuerdo que qeria besarla, acercarme a ella, pero me esquivaba… no podia alcanzarla y a la vez no podia creérmelo, ¡¡¡Esther me rechazaba!!!

Cuando termine el baño, ella me esperaba en el salón, me había preparado un caldo caliente, y me obligo a tomármelo, me sentí de nuevo cuidada y me deje llevar. Esa noche Esther fue mi presa, cayó en mis garras y terminó en mi cama. Estuve toda la noche haciéndola el amor como si se me fuera la vida en ello. Igual que un animal salvaje devora con ansias a su presa. A la mañana siguiente, me desperté con ella abrazada a mí, feliz y contenta por lo que había pasado entre nosotras, para ella fue una reconciliación, para mí un error. La pedí perdón y la eche de mi cama, de mí, de mi vida… Esther salió de casa y no la he vuelto a ver.

No me gusta hacer daño a nadie, y se lo hice a ella, juro que no fue por venganza, ya no sentía rencor, pero sucedió, paso para darme cuenta que no la quería, no como ella deseaba, y entender que teniéndola cerca estaba estancada, no me dejaba avanzar, no como yo qeria, no como ella esperaba…no podia seguir respirando.

Continuara….


Pd.quiero agradeceros a todos por seguir ahí, por vuestros comentarios llenos de ánimo, fuerza y cariño. Y en especial a esa personita que se esconde detrás del blog de Inma-luna, gracias a ti vuelvo a coger el blog con ganas, me has hecho darme cuenta que necesito sacar todo lo que llevo dentro. gracias


1 de febrero de 2014

ALGUIEN SIN VIDA



Tres meses han pasado ya, tres larguísimos meses con sus semanas, sus días interminables, y una navidad entre medias que ha hecho aún más dura la agonía.

Todo se me vino encima sin esperarlo, de sorpresa y como una jarra de agua fría, estaba desprevenida, no lo vi venir, idealice a la mujer que tenía al lado y no pude ver la realidad que tenia de frente.

Lo he pasado muy mal, para que voy a negarlo, me ha costado levantarme, y aunque aún todavía duele, puedo decir que hoy estoy mejor que ayer.

Esta decepción me ha hecho más fuerte, más fría y a la vez mas frívola, en realidad no me gusta en lo que me estoy convirtiendo, pero aquel día cuando Esther salia por la puerta de mi casa, de mi vida, de mi misma… me prometí a mí misma que jamás, nadie más iba a tener la facilidad de hacerme daño, y sin pensarlo he levantado un gran muro de hierro que me envuelve toda, y casi ni me dejo ver al exterior.

Para que sepáis en que circunstancias esta mi historia, tengo que deciros que Esther  sigue viviendo conmigo, compartimos piso pero no vida. Cuando decidimos  vivir juntas yo la anime que alquilara su piso, económicamente no podia mantenerlo y, quise ayudarla, por mucho daño que me hiciera no podia dejarla en la calle, así que le alquile una habitación por decirlo de alguna manera.

Al principio era complicado, le costó adaptarse a la nueva situación, pasar de ser pareja a ser compañeras de piso es algo que ella no podia encajar, pero fue la condición que le ofrecí, ya que jamás volveríamos a estar juntas. Para mí es muy importante la confianza, y la honestidad en una relación, cuando eso falla, no hay nada más.

En la  última conversación que tuvimos de nosotras me dijo que no iba a rendirse, que qeria reconquistarme, y que para ello iba a empezar a ir a terapia con un psicólogo y a ponerse en tratamiento. Me pidió que la acompañara a la primera cita y fui con ella, fue la primera y la última vez, ya que tanto el psicólogo como yo vimos que no sería bueno para ella, teniendo las ideas claras como las tengo con respecto a ella y a nuestra relación ya muerta.

Me he volcado en cuerpo y alma a mi trabajo, cuando no estoy de viaje, me paso todo el día en la empresa, metida en mi oficina y casi  ni salgo de allí, no me apetece hablar con nadie, y allí en mi soledad es donde mejor me siento, cuando salgo de allí, me voy directamente a cualquier bar, el alcohol ahoga un poco el dolor, y cuando llego a casa estoy tan borracha que en lo único que pienso es en dormir. Los fines de semanas es cuando peor lo paso, intento estar lo menos posible en casa, y cada noche que vuelvo siempre intento hacerlo acompañada, eso si, nunca con la misma persona.

Desde la última noche que ame con pasión a Esther, no he vuelto a dejar que nadie me toque, soy yo la que recorro sus cuerpos, los devoro, como si mis sentidos se unieran desesperadamente para  darme placer, pero cuando todo termina, y hecho de mi cama a la mujer que la ocupa, vuelvo a sentirme vacía y sola. Y me prometo a mí misma no más, pero a la noche siguiente vuelvo a salir de caza, vuelvo a llevar a mi cama una presa más.

Continuara…